Estos cambios dan origen a esta nueva ciencia, el hombre en su necesidad de saber él por qué de lo que sucedía en ese momento y las posibles consecuencias.
Al mismo tiempo un nuevo modelo, un nuevo paradigma nace, La Modernidad, la cual marca una nueva forma de vida del hombre, cambia por completo su forma de pensar y la manera de ver las cosas.
Esto genera que la religión, que es hasta entonces la ciencia de las ciencias, pase a un segundo plano, quien quiera creer en ella cree, quien no, no lo hace. La religión se convierte en algo secundario o de privacidad, el hombre ya no cree tan fácilmente en ella y busca comprobar todo lo que le dicen y se convierte en un tipo de santo Tomás.
Un ejemplo fuera de lo común, pero que me permito reconocer sería: en la Premodernidad el hombre podía creer que caminaría sobre el agua, porque la religión así lo decía. Pero esto cambia al momento en que científicos de esa época demuestran que un hombre no puede caminar sobre el agua, su creencia cambia y la religión para él es otra cosa y no lo principal como lo venia siendo hasta entonces.
Es así como la modernidad cambia la manera y el modo de vida del hombre con respecto al que desempeñaba hasta entonces. El hombre cambia de acuerdo con la necesidad de sus creencias y comienza a descubrir y a interesarse por nuevas cosas, a investigar, buscar nuevas y mejores ciencias y es así como en el siglo XVIII, también llamado el siglo de los siglos, la modernidad tiene su mejor momento para expandirse y formar sus bases.
Pero no todo fue positivo, la modernidad también dio pie a la imposición de la racionalización occidental. La cultura occidental creció como nunca e impuso todos sus ideales políticos, sociales y culturales, entre otros. La economía mundial giro en torno a su modelo económico, el capitalismo, que se expandió rápidamente por todo el mundo como base fundamental de la economía mundial.
Es así como el espíritu occidental se caracteriza por un formalismo sistematizador, todo gira en torno al cálculo, y se pasa de la teología a la economía. Es por esto que la racionalización occidental significará la preeminencia de lo económico en la sociedad moderna y determinará las condiciones del espíritu capitalista. (Martínez, 1997).
Definitivamente sí se puede hablar de un paradigma de la modernidad. Sabemos que el Paradigma es una forma de selección y determinación de problemas ideológicos que selecciona conceptos maestros y rechaza las teorías que no nos sirven. La modernidad marco y dejó un antes y un después con su aparición o su desarrollo. Trajo consigo nuevas teorías, nuevas creencias, nuevas formas de vivir y pensar. Rechazó las teorías teológicas y trajo el cambio del discurso teológico al discurso de la razón, así mismo realizó la selección de nuevas teorías como las ciencias que se descubrían en esa época.
Pero, tal y como lo afirma el autor Nietzsche con su célebre frase: “Dios ha muerto”, refiriéndose a que a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la humanidad comienza a perder la fe por esa llamada modernidad. Conforme fueron pasando los años luego de la llegada de la modernidad nuevos pensamientos fueron surgiendo, todos con propósito de cambios.
Estos cambios al mismo tiempo van ocasionando que el hombre comience a perder su fe en este modelo, ese gran paradigma que cambio toda forma de pensar en algún momento dado. La intelectualidad del hombre al mismo tiempo se convierte en la peor amenaza para modernidad.
Ese concepto de modernidad comienza a cambiar, el hombre empieza a manifestar su descontento y su inconformidad con ese modelo, con sus imposiciones irracionales, con el poderío de las grandes potencias que se apoderaban de naciones y se imponían acabando con poblaciones, culturas y modos de vidas que yacían desde el principio de la humanidad misma.
Esta inconformidad y descontento se manifiesta sobre todo en el siglo XX, uno de los principales acontecimientos que marcó la crisis de la modernidad fue el Mayo Francés ocurrido a finales de la década de los 60’s. El Mayo Francés además de ser una revolución o un descontento social, fue una revolución ideológica, de pensamientos y de teorías. Francia es un país que siempre se ha caracterizado por la defensa de los derechos humanos, ha sido modelo de grandes revoluciones y cambios en todo el mundo, ha servido de inspiración para quienes han participado en los grandes procesos revolucionarios.
El Mayo Francés reclamó igualdades y derechos, impuso nuevos pensamientos, y durante varios días tuvo la atención de todo el mundo. Sus protagonistas defendieron más que sus vidas, sus ideales; reclamaron ser respetados y escuchados. Sus consignas marcaron un rechazo a ese modelo modernista, a ese modelo irracional impuesto en todo el mundo, a ese modelo que no respetaba ni le importada lo que tenía a su alrededor y que sólo tenía y tiene aún sed de poder.
La civilización burguesa estaba muy segura de sí misma hasta 1968. La tesis era que la sociedad desarrollada iba a disminuir al máximo las desigualdades, resolver el problema de la pobreza generalizar la buena vida. (Morín 1999).
Así como el hombre creó la modernidad, el hombre la llevó a la crisis con su comportamiento, con sus pensamientos bárbaros. Son las nuevas generaciones las que en la segunda mitad del siglo XX ponen en manifiesto su descontento con la corriente modernista, con esa corriente que planteaba cambios básicamente de progresos, un paradigma que quizás era bueno, pero, como muchas cosas hoy en día, fue mal usada y mal interpretada.
Todos estos sucesos dieron origen a un nuevo pensamiento o modelo, la Posmodernidad. Un modelo que aún no se define por completo, pero que tiene sus orígenes desde hace unas cuatro décadas.
La Posmodernidad es una evaluación crítica del “proyecto de la modernidad” desarrollando e interesado en la cultura occidental, una acusación de fracaso y, por tanto, rechazo del mismo que intenta sugerir que lo remplacen. (Martínez 1997).
La Posmodernidad nace con la esperanza de traer un nuevo cambio, en medio de una gran desesperación y descontento que el hombre viene manifestando y demostrando durante los últimos años.
A diferencia de la modernidad, la corriente posmoderna no está bien definida, carece de unión y de basamentos firmes. Una de las pocas cosas que unen a este pensamiento es la demostración de la crisis de la modernidad y sus posibles soluciones.
Pienso que lo que le falta a la Posmodernidad son generaciones como las del Mayo Francés, que defiendan este pensamiento y lo materialicen de forma concreta y lo materialicen de una vez por todas. Creo que hay una falta de voluntad, y mientras esto suceda el pensamiento posmoderno no generará muchos frutos.
Todos estos cambios a través de estos últimos tres siglos, demuestran por una parte, la capacidad del hombre de generar y adaptarse a los cambios y al mismo tiempo su capacidad intelectual.
Pienso que el hombre es el peor enemigo de sí mismo, sólo el hombre es quién ha creado la destrucción que vive el mundo hoy en día, respondiendo a intereses económicos y de poder. Actualmente vemos como las potencias más desarrolladas en el mundo invierte todo tipo de recursos en más destrucción.
Mientras las ambiciones, la sed de lucro, las incomprensiones, los aspectos más perversos, bárbaros y viciosos del ser humano no pueden ser inhibidos o al menos regulado; la sociedad-mundo sufrirá todo lo que hasta el presente ha ensangrentado y llenado de crueldad la historia de la humanidad, de los imperios, de las naciones. (Morín, 2008).
El hombre ha perdido al amor a sí mismo y todo aquel que está a su alrededor, en otras palabras, la humanidad de hoy se aleja cada vez más de la filantropía y sólo se interesa en su propio bienestar. Es cada vez más individualista y más perverso.
Al igual que Edgar Morín en su texto “La humanidad en la encrucijada” considero que la humanidad necesita de un gran cambio y se encuentra en una especie de laberinto en el que no sabe que camino seguir.
Actualmente vemos con las grandes potencias acaban con el mundo sabiendo las grandes consecuencias que esto traerá en un futuro cercano, y esto es sólo por responder a intereses políticos y económicos. Pienso que para ese gran cambio o esa metamorfosis a la cual Morín se refiere lo que más hace falta es una gran voluntad política y dejar de pensar sólo en el poder por un momento, creo que eso es lo que el hombre del siglo XXI debe analizar y razonar, pero sin ningún tipo de imposición como se ha venido haciendo desde muchos años.
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Arnoldo Coy
Mayo de 2008
1 comentario:
Me gustó mucho realizar este trabajo. Fue para la Prfa. Elda, Jejeje, más pichirre y me mato.
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