martes, 4 de agosto de 2009

El guampirray de Paraguaypoa

La vida del indígena Alejandro Fernández
El Guampirray de Paraguaipoa
Su mamá murió mientras él nacía. Su destino solitario quedó marcado desde ese instante cuando la responsabilidad materna quedó en las insensibles y despreocupadas manos de su padre Alberto Fernández.
Debido a la ausencia de su madre el niño fue alimentado con leche de una burra negra pues es la más recomendable –tradicionalmente- por las castas guajiras. Raza a la que pertenece el pequeño Alejandro.
A pesar de nacer en cuna de oro, por la posición económica de su familia, el chiquillo creció en la vivienda de su padre -en la zona de Paraguaipoa- en un “hogar” lleno de conflictos y rencores donde los valores y el amor no eran parte de la vida del infante. Tanto su progenitor como su madrastra ignoraban al pequeño en todo momento.
Estos problemas se acentuaron con la llegada de sus medios hermanos. La escasa atención y cariño que recibía Alejandro terminó de desaparecer y ellos fueron desde entonces el centro de atención. Llegaba la hora de comer y todos se acercaban a la mesa, todos a excepción del primogénito, Guampirray, seudónimo familiar y de casta, comía en el piso. “Tú no comes en la mesa, te quedas ahí” era lo único que le decían sus siete hermanos.
Guampirray (ave llamada también zanca larga) es un apodo dado por su familia pues desde pequeño fue una persona muy conversadora y amistosa.


A pesar de no asistir al colegio aprendió a leer y escribir. Y descubrió en las matemáticas y la historia una fascinación que disfrutaba mientras leía cada libro.
Alejandro pudo lograr esto gracias a un amigo y maestro que le aconsejó y formó durante su crecimiento.
“Siempre le gustó leer y conocer sobre el mundo. Tomaba los libros para viajar dentro de su mente y descubría en ellos lugares inigualables”, comentó una de sus nietas María Gracia González.
Cuando él era niño su padre lo llevaba a fiestas de sociedad donde conoció a mucha gente que le ofrecía trabajo de músico, potrerista, tejedor, palabrero, pescador, lechero. Esto le motivó a desempeñar distintos roles a lo largo de su vida.
Cuando tenía 12 años se fue de su casa y comenzó a trabajar, siempre le ha gustado el campo y la naturaleza y ha disfrutado de cada uno de sus oficios.
A la edad de 18 años conoció a Eulalia González, una adolescente de 16 años con quien decide casarse y formar una familia. Al poco tiempo se mudó a las afuera de Maracaibo, donde vive aún y ha vivido sus mejores años.
Tuvo siete hijos y para poder mantenerlos y sustentarlos tuvo que conseguir un trabajo consolidado por lo cual logró ingresar como obrero en la Universidad del Zulia.
En su nuevo trabajo desempeñó las labores de limpieza, mantenimiento y cuidado de las instalaciones del núcleo de ingeniería de la universidad. Laboró allí durante 40 años aproximadamente. Él describe esa época como una de las “más memorables de su vida” pues disfrutaba de su trabajo, del compañerismo entre los demás obreros y el roce amigable con los estudiantes que transitaron por la facultad.

En su transcurso por la Universidad del Zulia tuvo la oportunidad de participar en un evento cultural dedicado a las expresiones indígenas. Ahí él pudo demostrar una de sus tantas habilidades y tocó el tambor en estos encuentros culturales universitarios.
Hace 10 años Guampirray decidió regresar a la tranquilidad de su hogar. Sus hijos, ya crecidos, y su esposa que necesita dedicación le apoyaron en su decisión pues después de levantar a su familia ya tenía un merecido descanso.
“Ha sido un padre incondicional, excelente amigo y cómplice. Desde niños, con sus historias nos trasladaba a mundos mágicos de mitos y leyendas de nuestra cultura”, dijo su nieta.
Todo el amor negado por su descuidado padre y los abusos emocionales que recibió por parte de su madrastra y medios hermanos fue su impulso para formar una familia donde existieran estos valores que él no recibió en su hogar.
Vive feliz junto a su esposa, sus fascinantes historias y sus conversaciones “guampirrayeras” que lo hacen diferente en su familia y distinguido entre la raza indígena.
Hoy en día, Guampirray de 83 años, lo único que desea es poder regresar a su tierra en la Alta Guajira para morir allá y poder cruzar la frontera de lo terrenal para poder estar junto a su madre muerta. Su padre, hoy fallecido, es parte de un pasado lleno de obstáculos que le llenaron de fortaleza para ser quién deseó ser en la vida.
Su orgullo pudo más que el amor pues cuando su padre, Alberto Fernández, murió no lo fue a visitar ni a ver por última vez sus restos. Este es el único rastro de rencor o tal vez de miedo que guarda Guampirray en su corazón.
Una vida moldeada por el dolor de la infancia y su amor adolescente han formado el carácter contundente pero atractivo del Guampirray más conversador de Paraguaipoa.

lunes, 6 de abril de 2009

¡Paticas pa´ que te tengo!

En los últimos tiempos la salida de Venezuela por parte de sus habitantes ha llamado la atención, año tras año salen más venezolanos como inmigrantes a Estados Unidos, Canadá, España, Australia, México, entre otros países.
Una de la principal razón que alegan es la crisis económica que atraviesa el país, por lo que prefieren irse a otras tierras en busca de un mejor futuro para ellos y sus familias.
Muchos de los pequeños y medianos empresarios expresan que sienten temor de que sus empresas sean tomadas o expropiadas por el Estado y que ya no les resulta factible seguir invirtiendo aquí por lo que prefieren tomar los que les quede y marcharse. También alegan que la inseguridad que se vive hoy día es de gran preocupación para ellos y que temen ser secuestrados o de alguna manera ser tomados por el hampa que azota a diario en nuestro país.
Asimismo las medidas legales y tributarias que se han venido poniendo en marcha en los últimos tiempos han generado cierto rechazo por parte de los empresarios quienes alegan que ya no piensan en ellos y que están siendo perjudicados. Pero ¿Si la situación es tan difícil por qué no buscan una solución? ¿O por qué no se han marchado todos esos grandes capitalistas que hay en Venezuela?
La radicalización y polarización política que se ha mantenido en estos últimos años es otra de las causas que han sumado a más coterráneos al éxodo que se eleva cada año. Gran parte de los emigrantes expresan que rechazan la gestión de gobierno y lo culpan de todos o gran parte de sus problemas.
Por otra parte la falta de apoyo durante mucho tiempo en el ámbito científico y del conocimiento por parte del Estado ha generado que muchos intelectuales lleven sus proyectos y conocimientos a otras tierras en las que por lo general se les brinda el apoyo necesario.
Las frases más repetidas por el venezolano común es “paticas pa´ que te tengo”, “más vale decir aquí corrió que aquí murió” y de esta forma huyen de los que ellos llaman problemas. Gran parte de los que se marchan es para huir sin afrontar la situación. Creo que el más grande problema es la falta de compromiso y de participación del venezolano que está acostumbrado a que le resuelvan sus problemas sin mover un dedo para hacer algo.
La cultura venezolana tiene mucho que ver en estas decisiones por parte de los habitantes de esta región quienes están acostumbrados a que le resuelvan sus problemas y son partidarios del facilismo en el que han vivido durante muchos años. El trabajo es algo a lo que le tienen poco amor y ni hablar de las ganas de superación y los pocos que las tienen prefieren irse a otras tierras, por lo que será un tanto difícil que el país cambie de manera de pensar sea con este gobierno o no.
Todos estamos claros en que no estamos en nuestros mejores tiempos pero cada quien se adapta a sus conveniencias y sea este gobierno u otro la situación no mejorará para muchos mientras que para otros es cada vez mejor.
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Arnoldo Coy
Febrero de 2009

Internet: nueva forma de romper paradigmas

A finales del siglo pasado el hombre desarrollo una tecnología de la comunicación e información: la internet. La red de redes vino a romper los paradigmas que se mantuvieron con los medios tradicionales durante muchos años.
La principal diferencia entre la red y el resto de los medios era la democratización de la información y la participación activa de los receptores quienes durante muchos años habían tenido un papel pasivo y sólo eran presa de las parrillas de programación y cargas publicitarias de la radio, prensa y televisión.
Aunque no fue fácil y como era de esperarse, los creadores de internet y de software de participación y comunicación entre los usuarios tuvieron que luchar contra las grandes elites propietarias de medios quienes rechazaban estos proyectos con excusas como la defensa del derecho de autor, pero en realidad sólo defendían sus intereses económicos y temían que el fenómeno comunicativo más grande hasta ahora: la Red 2.0.
Este nuevo medio interactivo traía consigo un nuevo modelo comunicativo: el usuario es quien decide lo que quiere encontrar en los medios. De esta manera sitios como
www.digg.com, les ofrece a los usuarios el poder de decidir las noticias que quieren leer; el portal www.youtube.com permite a los cibernautas decidir lo que quieren ver dejándolos a ellos mismos ser los intérpretes de los protagonistas de lo que ven a través de la red.
Pero la ambición es muy grande, ya el interés de la red 2.0 no es sólo el intercambio de música o video como el de hace algunos años. Herramientas de intercambio social como Myspace.com y Facebook.com pretenden interconectar a todos los usuarios del mundo a través de redes sociales y de esta manera intercambiar todo tipo de información. Es así como la red 2.0 tiene cada vez más que ofrecer con una historia que apenas comienza, habrá que esperar que traen los Bill Gates de este siglo.
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Arnoldo Coy
Febrero de 2009

miércoles, 1 de abril de 2009

El último adios

En medio de una oscura y extensa noche, un niño de apenas cuatro años caminaba junto a su madre a lo largo de unas desconocidas calles, calles que ni su madre había visto antes. Ella sabía lo que hacía y a quién estaba buscando, pero aquel niño iba desesperado y desconsolado a la vez, preguntando a su madre a donde iban y por qué, preguntas que su progenitora no respondió durante la maratónica caminata.
Calles y casas iban y venían, el reloj no se detenía, y aquella señora sólo preguntaba por una mujer, mujer a la que al parecer se la había tragado la tierra, puesto que nadie la conocía.
La dama, como toda una policía, seguía caminando y preguntando, arrastrando a su hijo mayor por un brazo. Aquel infante seguía interrogado, pues aunque tenía poca edad sabía que nada bueno estaba pasando.
De repente un transeúnte dio información a la señora acerca de esa mujer a la que buscaba “como palito e´ romero”. Fue así como pocos metros más adelante encontró el lugar, su hijo ahogado del agotamiento, quedó más asombrado luego de que su madre, estaba entrando en una casa desconocida “como perro por su casa”, la cual recorrió con unos cuantos pasos debido al pequeño espacio que poseía.
Al llegar en la parte trasera el pequeño centró su mirada en un hombre que se encontraba recostado a una pared, no desvió ni por un segundo sus ojos, y estaba cada vez más confundido, ese hombre era su padre y estaba junto a una mujer desconocida, se preguntó por un rato quién era ella, donde estaba, y más aún, por qué su padre estaba ahí.
De inmediato surgió una conversación de las cuales el niño sólo recuerda palabras claves, su madre preguntó a su padre si se iba o se quedaba, a lo que él sin pensarlo mucho respondió: “váyanse porque yo me quedo aquí”. La confusión del niño se hacía cada vez más grande, se preguntaba porque su padre se quedaría ahí, porque no lo llevó en su vehículo a casa y lo dejó regresar sólo nuevamente por esas oscuras y peligrosas calles, porque seguía allí junto a esa mujer y no acompañó a su madre.
Durante muchos años esas preguntas siguieron en su cabeza sin encontrar respuesta, y en 15 años fueron pocas las veces que el niño vio a su padre luego de que él abandonara su hogar yéndose quién sabe a dónde, con quién, y por qué. Aquel chiquillo se hizo adulto sin la compañía de un padre junto a sus dos hermanos menores, y fue mucho tiempo después de esa noche que comprendió lo que había pasado en ese lugar y ese momento.
Una noche, luego de llegar de la universidad el joven recibió una llamada, era su padre, quien luego de mucho tiempo, y sin aparente razón se comunicó con él; el chico preguntó que quería y aquel hombre le confesó a través del teléfono que le habían diagnosticado un cáncer de piel. El primogénito realizo otra pregunta: ¿y por qué me cuentas eso?, ¿Qué te hace pensar que tú me preocupas?, a lo que su padre tan confundido como su hijo 15 años atrás preguntó ¿Y por qué no te interesa? ¿Es que a ti no te importa lo que le pase a tu padre? ¿Mi padre? Respondió el joven con una voz irónica, mi padre dejó de existir hace 15 años cuando en medio de una oscura y tenebrosa noche a mis cuatro años se despidió de mi con un último adiós.
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Arnoldo Coy
Enero de 2009

Contexto del surgimiento de la sociología y de la Modernidad, cambio del discurso teológico al discurso de la razón y origen de la Posmodernidad

Para finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, la humanidad vive cambios radicales, durante esos años se generaron diferentes tipos de revoluciones alrededor del mundo. Estas revoluciones, de tipos políticas, económicas y sociales; que traen consigo cambios de Estados Monárquicos a Republicanos, la revolución industrial, el nacimiento del Capitalismo, y su imposición como base de la economía mundial, el cambio que vive el hombre del discurso teológico al discurso de la razón, el surgimiento de la ilustración; dieron origen al nacimiento de los estudios sociológicos, como toda ciencia social su objetivo es estudiar a las sociedades.
Estos cambios dan origen a esta nueva ciencia, el hombre en su necesidad de saber él por qué de lo que sucedía en ese momento y las posibles consecuencias.
Al mismo tiempo un nuevo modelo, un nuevo paradigma nace, La Modernidad, la cual marca una nueva forma de vida del hombre, cambia por completo su forma de pensar y la manera de ver las cosas.
Esto genera que la religión, que es hasta entonces la ciencia de las ciencias, pase a un segundo plano, quien quiera creer en ella cree, quien no, no lo hace. La religión se convierte en algo secundario o de privacidad, el hombre ya no cree tan fácilmente en ella y busca comprobar todo lo que le dicen y se convierte en un tipo de santo Tomás.
Un ejemplo fuera de lo común, pero que me permito reconocer sería: en la Premodernidad el hombre podía creer que caminaría sobre el agua, porque la religión así lo decía. Pero esto cambia al momento en que científicos de esa época demuestran que un hombre no puede caminar sobre el agua, su creencia cambia y la religión para él es otra cosa y no lo principal como lo venia siendo hasta entonces.
Es así como la modernidad cambia la manera y el modo de vida del hombre con respecto al que desempeñaba hasta entonces. El hombre cambia de acuerdo con la necesidad de sus creencias y comienza a descubrir y a interesarse por nuevas cosas, a investigar, buscar nuevas y mejores ciencias y es así como en el siglo XVIII, también llamado el siglo de los siglos, la modernidad tiene su mejor momento para expandirse y formar sus bases.
Pero no todo fue positivo, la modernidad también dio pie a la imposición de la racionalización occidental. La cultura occidental creció como nunca e impuso todos sus ideales políticos, sociales y culturales, entre otros. La economía mundial giro en torno a su modelo económico, el capitalismo, que se expandió rápidamente por todo el mundo como base fundamental de la economía mundial.
Es así como el espíritu occidental se caracteriza por un formalismo sistematizador, todo gira en torno al cálculo, y se pasa de la teología a la economía. Es por esto que la racionalización occidental significará la preeminencia de lo económico en la sociedad moderna y determinará las condiciones del espíritu capitalista. (Martínez, 1997).
Definitivamente sí se puede hablar de un paradigma de la modernidad. Sabemos que el Paradigma es una forma de selección y determinación de problemas ideológicos que selecciona conceptos maestros y rechaza las teorías que no nos sirven. La modernidad marco y dejó un antes y un después con su aparición o su desarrollo. Trajo consigo nuevas teorías, nuevas creencias, nuevas formas de vivir y pensar. Rechazó las teorías teológicas y trajo el cambio del discurso teológico al discurso de la razón, así mismo realizó la selección de nuevas teorías como las ciencias que se descubrían en esa época.
Pero, tal y como lo afirma el autor Nietzsche con su célebre frase: “Dios ha muerto”, refiriéndose a que a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la humanidad comienza a perder la fe por esa llamada modernidad. Conforme fueron pasando los años luego de la llegada de la modernidad nuevos pensamientos fueron surgiendo, todos con propósito de cambios.
Estos cambios al mismo tiempo van ocasionando que el hombre comience a perder su fe en este modelo, ese gran paradigma que cambio toda forma de pensar en algún momento dado. La intelectualidad del hombre al mismo tiempo se convierte en la peor amenaza para modernidad.
Ese concepto de modernidad comienza a cambiar, el hombre empieza a manifestar su descontento y su inconformidad con ese modelo, con sus imposiciones irracionales, con el poderío de las grandes potencias que se apoderaban de naciones y se imponían acabando con poblaciones, culturas y modos de vidas que yacían desde el principio de la humanidad misma.
Esta inconformidad y descontento se manifiesta sobre todo en el siglo XX, uno de los principales acontecimientos que marcó la crisis de la modernidad fue el Mayo Francés ocurrido a finales de la década de los 60’s. El Mayo Francés además de ser una revolución o un descontento social, fue una revolución ideológica, de pensamientos y de teorías. Francia es un país que siempre se ha caracterizado por la defensa de los derechos humanos, ha sido modelo de grandes revoluciones y cambios en todo el mundo, ha servido de inspiración para quienes han participado en los grandes procesos revolucionarios.
El Mayo Francés reclamó igualdades y derechos, impuso nuevos pensamientos, y durante varios días tuvo la atención de todo el mundo. Sus protagonistas defendieron más que sus vidas, sus ideales; reclamaron ser respetados y escuchados. Sus consignas marcaron un rechazo a ese modelo modernista, a ese modelo irracional impuesto en todo el mundo, a ese modelo que no respetaba ni le importada lo que tenía a su alrededor y que sólo tenía y tiene aún sed de poder.
La civilización burguesa estaba muy segura de sí misma hasta 1968. La tesis era que la sociedad desarrollada iba a disminuir al máximo las desigualdades, resolver el problema de la pobreza generalizar la buena vida. (Morín 1999).
Así como el hombre creó la modernidad, el hombre la llevó a la crisis con su comportamiento, con sus pensamientos bárbaros. Son las nuevas generaciones las que en la segunda mitad del siglo XX ponen en manifiesto su descontento con la corriente modernista, con esa corriente que planteaba cambios básicamente de progresos, un paradigma que quizás era bueno, pero, como muchas cosas hoy en día, fue mal usada y mal interpretada.
Todos estos sucesos dieron origen a un nuevo pensamiento o modelo, la Posmodernidad. Un modelo que aún no se define por completo, pero que tiene sus orígenes desde hace unas cuatro décadas.
La Posmodernidad es una evaluación crítica del “proyecto de la modernidad” desarrollando e interesado en la cultura occidental, una acusación de fracaso y, por tanto, rechazo del mismo que intenta sugerir que lo remplacen. (Martínez 1997).
La Posmodernidad nace con la esperanza de traer un nuevo cambio, en medio de una gran desesperación y descontento que el hombre viene manifestando y demostrando durante los últimos años.
A diferencia de la modernidad, la corriente posmoderna no está bien definida, carece de unión y de basamentos firmes. Una de las pocas cosas que unen a este pensamiento es la demostración de la crisis de la modernidad y sus posibles soluciones.
Pienso que lo que le falta a la Posmodernidad son generaciones como las del Mayo Francés, que defiendan este pensamiento y lo materialicen de forma concreta y lo materialicen de una vez por todas. Creo que hay una falta de voluntad, y mientras esto suceda el pensamiento posmoderno no generará muchos frutos.
Todos estos cambios a través de estos últimos tres siglos, demuestran por una parte, la capacidad del hombre de generar y adaptarse a los cambios y al mismo tiempo su capacidad intelectual.
Pienso que el hombre es el peor enemigo de sí mismo, sólo el hombre es quién ha creado la destrucción que vive el mundo hoy en día, respondiendo a intereses económicos y de poder. Actualmente vemos como las potencias más desarrolladas en el mundo invierte todo tipo de recursos en más destrucción.
Mientras las ambiciones, la sed de lucro, las incomprensiones, los aspectos más perversos, bárbaros y viciosos del ser humano no pueden ser inhibidos o al menos regulado; la sociedad-mundo sufrirá todo lo que hasta el presente ha ensangrentado y llenado de crueldad la historia de la humanidad, de los imperios, de las naciones. (Morín, 2008).
El hombre ha perdido al amor a sí mismo y todo aquel que está a su alrededor, en otras palabras, la humanidad de hoy se aleja cada vez más de la filantropía y sólo se interesa en su propio bienestar. Es cada vez más individualista y más perverso.
Al igual que Edgar Morín en su texto “La humanidad en la encrucijada” considero que la humanidad necesita de un gran cambio y se encuentra en una especie de laberinto en el que no sabe que camino seguir.
Actualmente vemos con las grandes potencias acaban con el mundo sabiendo las grandes consecuencias que esto traerá en un futuro cercano, y esto es sólo por responder a intereses políticos y económicos. Pienso que para ese gran cambio o esa metamorfosis a la cual Morín se refiere lo que más hace falta es una gran voluntad política y dejar de pensar sólo en el poder por un momento, creo que eso es lo que el hombre del siglo XXI debe analizar y razonar, pero sin ningún tipo de imposición como se ha venido haciendo desde muchos años.
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Arnoldo Coy
Mayo de 2008

Un día de trabajo

Ángela Urdaneta, comerciante de 33 años:
“No vendo a mis hijos porque no puedo”

Todos los días a las 7:15 am, la señora Ángela se dispone a salir de su casa en su automóvil. Es una atractiva mujer, alta, delgada, de ojos negros; y vestida con su uniforme de pantalón y chaqueta verde, y el carné que identifica la empresa en la que trabaja: Óptica Médica Venezolana, Lic Ángela Urdaneta, ejecutiva de ventas.
Comienza el día de trabajo a la misma hora de siempre. Esta vez, la particularidad es que lleva consigo a un pichón de periodista quien pasará todo el día con ella para observar su día de trabajo. Salimos de su casa en su toyota corolla rojo del año 1990; junto con su hijo Gabriel de cuatro años, rumbo a la escuela del niño.
En el camino Gabriel comienza a jugar con un adorno que se encuentra colgado del vidrio del carro mientras que su madre le dice: “Gabriel, deja eso. ¡Hey, te hablé, te dije que dejes eso!” —Mientras tanto el niño sólo reía y seguía jugando. — “¡Coño, ya lo rompiste! Siéntate y no te pares más.”
A las 7:25 am, deja al pequeño en la escuela, y con dos maletas llenas de ropa, un neceser con bisutería y un pequeño portajoyas con prendas de plata, que van en la parte trasera de su auto, en vez de ir a su lugar de trabajo, se dirige a vender la mercancía.
Pero antes, para cerciorarse, hace una llamada telefónica.
—Aló, Chicha, ¿Cómo estás? Mira, ¿Ya estás en el salón? Bueno, voy para allá.
Al escuchar eso le pregunte si no iba a trabajar y me dijo: “¿Acaso esto que estoy haciendo no es trabajar? Además, con esto gano más que yendo todos los días a la oficina.”
Al mirar de nuevo su carné le pregunte desde cuando es licenciada, porque, hasta dónde sé, si acaso ha pisado una universidad. Y riendo me respondió: “bueno, eso es para que tú veas.”
Llegamos al salón de Chicha, y mientras ellas se saludan, yo bajo las maletas.
—Te traje una ropa qué está como pa` vos. — Le dice a chicha
—Aja, sácala para ver. — Le respondió.
En ese momento Ángela recibe la primera llamada del día, era su jefe, que le hace un interrogatorio porque no sabe dónde se encuentra, y de inmediato ella se excusa diciéndole que está entregando el pedido de algunos clientes y que en cuanto pueda irá a la oficina.
Urdaneta y su amiga pasaron toda la mañana escogiendo ropa y prendas. Lo que más se escuchaba era a la señora Ángela diciendo: “esta es la tuya”, “aquí está la cadena pa` esa blusa.”
A golpe del mediodía. La comerciante y yo salimos del salón y fuimos a su casa a almorzar. Luego de la comida y un descanso, partimos, a la 1:35, y nuevamente en vez de tomar el rumbo a la óptica fuimos a un sitio distinto. En esta oportunidad nos dirigimos a la tienda Makro.
Ángela me dice que ahí todo es más rápido porque ya saben lo que van a comprar, pero que debe aumentar los precios: “porque aquí tienen más cobres”, y que al terminar vamos a la óptica. Al llegar entramos por la parte trasera de la tienda y fuimos a una de las oficinas del personal administrativo. Las horas pasaron prácticamente igual: habían varias mujeres escogiendo ropa y prendas para finalmente comprar algunas. Como aquí hay más gente la ágil vendedora toma su agenda para anotar el nombre y monto de lo que compra cada una.
Luego de un rato entra a la oficina otra clienta quien al ver la cantidad y variedad de mercancía le dice a Ángela: “Mija, pero ya vos no halláis que vender” y ella muy fresca y con una sonrisa responde: “Ay, yo no vendo a mis hijos porque no puedo”.
Pero mientras las mujeres compran suena nuevamente el teléfono de Ángela, es nuevamente su jefe, a quien le ve la cara de tonto otra vez diciéndole que está en el banco depositando los cheques que recibió en la mañana.
Casi a las 5 salimos de Makro y la productiva comerciante luego de vender casi un millón de bolívares dice que se va a su casa. Por lo que le pregunté si en definitiva no va a trabajar y me dijo que al día siguiente haría todo lo que tiene pendiente.
—¿Dónde te dejo?
—Déjame donde puedas, pero sino es mucha molestia que sea en mi casa.
Así termina el día laboral y no precisamente luego de cumplir horarios […]
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Arnoldo Coy
Febrero de 2007